Bobo

Bobo era la esencia del Jardinet. Un gato bueno, buenísimo. Al principio le costó confiar, se instaló en el tejado negándose a bajar, de ahí su nombre, Bobo, por no dejarse querer. Pero aprendió que los voluntarios del Jardinet sólo queremos lo mejor para ellos, y así, de la noche a la mañana, Bobo formó parte de nuestras vidas, dócil y cariñoso, era amigo, colega y tenía amor para todos. Su particular cara de pena nos hacía pensar cómo era posible que nadie se fijara en él, que nadie lo quisiera como compañero. Y así pasó el tiempo, esperando y esperando… Hasta que un buen día, alguien se enamoró de su corazón y Bobo comenzó a vivir en un hogar de verdad. Era querido las 24 horas del día. Lástima que el destino es cruel con quien menos se lo merece y nuestro pequeño Bobo murió al poco de ser adoptado y de su nueva vida.

Siempre lo recordaremos juguetón, atento, confiado… Todo aquel tiempo esperando hasta encontrar una casa …. Ahora tiene otros compañeros, nuevas aventuras para vivir, otras manos que la acarician. Se podría decir que volvió al tejado y nosotros lo miramos desde aquí abajo.