Koku

No nos engañemos, la historia de Koku es muy trágica. Para empezar no tenemos demasiado claro de dónde salió, sólo que apareció en el Jardinet en un estado muy lamentable. Koku era una gata muy mayor, casera, que un día su belleza de pelo largo con tres colores, caminar elegante y mucha dulzura, dejó de serlo. La edad no perdona, dicen, y se convirtió en una viejecita con problemas de salud, posiblemente, problemas caros de tratar y en su casa no estarían dispuestos a hacerse cargo. Cuando mirabas sus pequeños ojos se te encogía el alma pensando lo injusta que es la vida con quien probablemente más justicia necesita. Pero aquí no nos desanimemos ante nada y luchamos para que esta anciana pudiera salir adelante, con un tumor en la mandíbula irreversible.

Por suerte, pudo pasar sus últimos días en compañía humana y felina de la mano de la Rosa, amante de los gatos abuelos. Nos gusta pensar que Koku estuvo bien, tranquila, querida y pudo disfrutar de nuevo sintiéndose la reina de la casa, de nuestros corazones y recuerdos.