Whitney

Era una gata con carácter, de aquellas gatas que no pasan desapercibidas para nadie. Tardó en encontrar su agujerito, una casa donde la quisieran, pero al final lo consiguió a pesar de sus manías. No negaremos que Whitney era muy suya, pero dejando de lado todo esto, era una princesa a la que la vida no la trató nada bien. Suponemos que su carácter comenzó a cambiar debido a una enfermedad que fue detectada posteriormente y, en lugar de ayudarla, la tiraron como si fuera un mueble viejo, sin ninguna intención de solucionarlo. Pasó por dos casas diferentes donde fue querida tal y como ella era, dándole su espacio y tranquilizando su temperamento.
Whitney murió debido a la enfermedad, sin que nadie pudiera hacer nada más por ella, pero al menos no estuvo sola, no lo merecía, murió rodeada de amor, afecto, fuerza y energía positiva que todos le enviábamos a diario, a pesar de no ser suficiente.

Ahora descansa junto con todos los otros amigos de los que nos hemos ido despidiendo, una estrella más en el cielo, como dicen algunos y esta estrella era muy habladora.