Leo

Leo nos dejó hace unas semanas, pero se hace tan duro escribir una despedida por un gato tan fuerte como él, un luchador… Le tocó ser valiente para poder sobrevivir el paso de los años y en todas las barbaridades a las que se tuvo que enfrentar en la calle. Era uno de esos gatos que no sabes si el destino había hecho que tú lo encontraras o fue él quien te había encontrado. Leo estuvo en la colonia durante un tiempo y después de algunos sustos, debidos en parte a la edad, por fin pudo estar en un hogar, y no cualquier hogar. Nosotros siempre pensamos que si un gato anciano o muy mal de salud, se relaja cuando llega a la casa de acogida o adopción, es porque piensa que por fin han encontrado su lugar. Así ocurrió con el Leo, se sintió mimado, respetado y querido hasta los últimos momentos.

Siempre lo recordaremos dando guerra y como un luchador. Nos ha dejado con un gran arañazo en nuestros corazones.