Pixie

Pixie fue como una institución dentro del Jardinet, hay pocos recuerdos y pocas fotos de la colonia donde no salga su tierna y característica careta. Junto con su “amor” inseparable, Pony. Formaban una pareja entrañable y dulce, donde si él se sentía demasiado cansado o enfermo para limpiarse, ella lo hacía por él, se cuidaban mucho. Un gato cariñoso y glotón, muy simpático y juguetón. No hay palabras suficientes para describir el gran vacío que nos dejó cuando decidió que su vida había terminado. Siempre con altibajos debidos a su delicada salud, parecía que nos iba a enterrar a todos, pues siempre se recuperaba, acababa comiendo todas las latitas, incluso las que no eran adecuadas para él. Era el centro de atención para recibir las caricias y el jamoncito.

Una vida de Jardinet, una vida de amor junto con su bonita Pony, una vida llena de atenciones y mimos.

Esperamos que sintiera ese última abrazo, aquel último beso, que se fuera satisfecho con todo lo que nos hacía sentir. No lo olvidaremos nunca, porque de Pixie sólo hay uno en nuestro corazón.